¿Sabes escribir un artículo? Consejos para redactar tu texto

14/04/2020
Posted in SER REDACTOR
14/04/2020 Andrés

Después del éxito que está teniendo la propuesta de práctica en la que te invito a redactar tu primer artículo, corregirlo y hasta conseguir un premio si resulta ser el mejor, he creído conveniente lanzar un complemento, una herramienta que considero bastante útil para ayudarnos a aprender a escribir un artículo como redactores de contenidos en potencia que somos. ¿Estás preparad@?

Primero. Comprender QUÉ nos piden y CÓMO podemos hacerlo.

Asume que vas a trabajar para un tercero, una persona que necesita un texto adaptado a sus objetivos, gustos e intereses. No a los tuyos. Ellos no precisan de tu consejo ni esperan que cambies el argumento por el motivo que sea. Vas a escribir un artículo para ellos, por lo tanto;

Evita adaptar el trabajo a ti, pues eres tú quien debe adaptarse a ese cliente y sus necesidades.

Vamos a centrarnos siempre en el ejemplo de la práctica propuesta, en 5 hábitos para ahorrar dinero. Si un cliente nos pide esto, no podemos escribir acerca de la situación económica que estás atravesando, sino de proporcionar 5 consejos esenciales para el lector internacional que va a leer ese artículo. Ni más ni menos ¿Me comprendes?

Si tienes dudas, si necesitas más información, pregunta a tu cliente. Ellos son los que tienen que proporcionarte todas las indicaciones necesarias para que tú puedas hacer tu labor como redactor de contenidos y puedas escribir un artículo en condiciones.

Segundo. Estructura del contenido, esencial para un redactor

Un comunicador, una persona que se dedica a dar conferencias, a crear demostraciones o incluso a vender un producto, idea o servicio delante de la gente, ¿Crees que llegaría a la mesa, escenario o evento y nada más hablar por el micro empezaría a citar las ventajas de su servicio como si fuera un robot? Entonces, ¿Por qué algunos siguen haciendo lo mismo en un artículo? Misterios de la vida…

5 hábitos para ahorrar dinero, 1 Ahorra agua… ¡Imposible! Personalmente, si yo soy el lector dejaría de leer este texto, pues dudaría de las capacidades comunicativas de quién lo haya escrito. ¿Me sigues?

Crea un párrafo de introducción.

Haz un breve resumen de lo que va a tratar el texto, genera interés en aquellos que te van a leer. Incluso el cliente que te paga espera que lo hagas. De lo contrario, lo podrían escribir ellos y ahorrarse un buen dinero. ¿Quieres un ejemplo?

“Si te encuentras aquí porque la palabra ahorro ha despertado tu interés, permíteme decirte que has hecho bien. Hoy descubrirás 5 consejos de ahorro que, llevándolos a la práctica correctamente, podrás convertirlos en 5 maravillosas habilidades que te permitirán reajustar tu economía doméstica. ¿Quieres conocerlos? Acompáñame y empieza a ahorrar desde hoy mismo.”

Sencillo, ¿Verdad? Con un pequeño juego de palabras estás presentando el artículo que vas a escribir. Estás dando la bienvenida al lector e incluso, aprendiendo algunos trucos para cautivar su atención, estarás consiguiendo transmitir y generar emociones, uno de los objetivos de todo redactor de contenidos.

Desarrolla el concepto, creando párrafos y bien estructurados

Llegados a este punto, tendremos que desarrollar esas 5 habilidades/consejos, poniendo todo nuestro ingenio en continuar llamando la atención al lector. ¿Cómo lo conseguimos? Por medio de los conocidos subtítulos/etiquetas H2 que básicamente sirven para diferenciar e identificar diferentes secciones del contenido creando titulares.

Sigamos con el ejemplo de texto de antes:

 

[Aquí tendríamos el párrafo de introducción]

Primer consejo: Evita gastar en caprichos innecesarios (Esto es un H2)

[Párrafo donde desarrollamos este primer hábito…]

[Aquí podríamos incluso añadir otro párrafo con el mismo tema antes de pasar al siguiente subtítulo H2 con el segundo consejo.]

Segundo consejo: ¿Cuánto gastas en gimnasio? A partir de ahora desde casa (Esto es otro H2)

[Párrafo donde desarrollamos este segundo hábito…]

…Y así sucesivamente.

Si te fijas, las etiquetas H2 son las que nos sirven para dividir el texto en secciones, justo lo que necesitamos en artículos como éstos, donde nos viene de maravilla crear pequeñas frases que contengan el consejo además de llamar la atención.

Termina con un párrafo de despedida

No te imaginas la cantidad de personas que me han enviado un texto de prueba sin despedirse. ¡No es broma! La conclusión es un párrafo que permite hacer una pequeña reflexión al lector, repasar todo lo tratado e invitarles a seguir con el ejemplo.

Recuerda que esto no es la lista de la compra, aquí tenemos que informar y generar conclusiones al lector.

Es fundamental acabar redactando un pequeño bloque de texto con el que puedas tratar de despedirte de la mejor forma. Algo como:

“Ahora que dispones de todos estos consejos, ¿Qué te parece si los llevamos a la práctica? Seguro que en apenas una semana empiezas a notar la diferencia en tu billetera. Recuerda que el ahorro es una práctica que debemos convertir en hábito, pues solo así conseguirás llegar a final de mes.”

Tercero. La ortografía es esencial

Desconozco cuál es el editor de texto que empleas, pero generalmente todos tendemos a las bondades que ofrece Microsoft Word, más que nada porque es el paquete que suele venir preinstalado en la mayoría de los ordenadores que compramos para casa.

Tengas el que tengas, la revisión del contenido que estás redactando ha de ser siempre una obligación. No podemos mandar a nuestro cliente un texto sin revisar y con faltas en acentuación.

Lo que quiero decirte es que casi todos los programas para crear textos cuentan con un sistema de detección de fallos ortográficos y gramaticales que nos señalan de forma automática dónde están los posibles fallos que hemos cometido. ¡Utiliza esa función!

Todos cometemos faltas, pues no te imaginas la cantidad de errores que voy cometiendo conforme redacto este mismo artículo. Tecleo rápido sin mirar el teclado, por lo que muchas veces se me cruzan las teclas o no acierto directamente. Pero para eso tengo a Word y su corrector, donde voy parándome y corrigiendo cada vez que detecta un posible error.

Cuarto. Originalidad my friend, originalidad

Por favor, evita escribir como si fueras un robot. Muchos redactores que conozco están atascados en esta fase porque no son capaces de salir de esa espiral de insensibilidad que genera trabajar tu solo desde casa sin relacionarte con nadie mientras tecleas. ¡Es duro! Pero hay que superarlo.

La originalidad en un redactor de contenidos es tan necesaria como las pilas en el mando de tu televisión.

Sé creativ@, invita al lector a acompañarte en la lectura, consigue que se quede gracias a tus palabras y frases con sentido. Evita parecerte a esa profesora que tenías cuando dictaba las frases para que las copiaras en clase. Estamos fuera ya de esa fase, se supone que el ingenio lo hemos desarrollado.

  • Pregunta a tu cliente cómo puedes dirigirte al lector. No es lo mismo hablar para científicos que para frikis de los ordenadores.
  • Evita los distanciamientos innecesarios. Tu lenguaje debe ser cercano, no trates de poner barreras con tus lectores inclúyete en las recomendaciones que escribes.
  • Las necesidades del lector deben ser las mismas que las tuyas, es decir, puede que tú no necesites ahorrar, pero para realizar un texto atractivo debes introducirte en el papel de que SÍ necesitas el ahorro.

Te recomiendo leer más tarde esto.

Quinto. Revisa siempre el trabajo antes de enviarlo

Leer el texto antes de ser enviado para que lo vea tu cliente es siempre la mejor opción para detectar posibles fallos que podamos haber descuidado.

Mi recomendación: Deja que pasen 5 o 10 minutos, date un paseo y, con la mente ya despejada y descansada del trabajo que acabas de hacer, léelo de nuevo. Seguro que encuentras alguna cosa para mejorar.

Aun así,

Puede que no le guste a tu cliente, puede que te pida que lo cambies y, aunque tu creas que está perfecto, ellos mandan. A veces tienen razón y otras no.

Asume que trabajamos para alguien de la mismo forma que lo harías en una oficina o repartiendo paquetería. El que paga, inicialmente siempre tiene la razón, aunque ya descubriremos formas de conseguir hacer ver otros puntos de vista sin acabar despedidos.

Espero que te haya gustado este pequeño resumen sobre cómo redactar un texto. Ahora es cuando te planteo el siguiente reto: ¿Harías un nuevo artículo para probar? Dejo que el título y la temática los escojas tú.

Yo solo pongo mi correo electrónico a tu disposición por si quieres que lo revisemos juntos.

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